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El río Bravo evita que Óscar y Valeria lleguen con vida a Estados Unidos


Por Germán Carías

La familia Martínez había salido de El Salvador con la esperanza de llegar a los Estados Unidos. Querían comenzar una nueva vida y dejar atrás la miseria.  El trayecto aunque es largo y traicionero por la cantidad de migrantes que buscan lo mismo. No detuvo a los salvadoreños que a riesgo de sus vidas soñaban con una oportunidad, así fuera muy pequeña, eso era mejor que la maldita subsistencia en su país natal.

Óscar Alberto Martínez Ramírez, su esposa Tania Vanessa Ávalos y su pequeña hija Angie Valeria Martínez Ávalos – a quien los padres llamaban simplemente Valeria- de apenas 23 meses de edad. No imaginaban la tragedia que les deparaba el destino aquel domingo 23 de junio de 2019. Era una tarde calurosa en Matamoros (Tamaulipas, México) y los Martínez veían lejana la “tierra prometida”. Para accesar a Estados Unidos los miles de migrantes debían esperar pacientes por una entrevista con la USCIS – United States Citizenship and Immigration Services por sus siglas en inglés- . Lo cual no garantizaba la entrada a suelo estadounidense, además todo estaba colapsado en Matamoros al haber tanta gente. Entonces decidieron aventurarse a cruzar el río Bravo que separa a México de los Estados Unidos.

En las calles del poblado mexicano oían las historias de aguerridos migrantes que habían sorteado las corrientes traicioneras del río que fungía de alcabala.

Y tejiendo una historia, Pascual, tomaba una cerveza helada con Óscar.

— Amigo nuestra ciudad es conocida como La Heroica Matamoros, es su nombre legal, pero no creas que se debe a los logros históricos, es por los hombres, mujeres y niños que se aventuran a cambiar su suerte.

Todo convergió , los planetas se alinearon y el universo conspiró a favor de ellos. La decisión estaba tomada esa misma tarde cruzarían las aguas que los separaban de una mejor vida. Óscar tenía un plan que creía infalible y seguro. Primero cruzaría él con Valeria y su esposa esperaría en la orilla mexicana. Luego volvería por Tania mientras su hija esperaba en la orilla estadounidense.

Tania fue quien avisó a las autoridades mexicanas sobre la muerte de Óscar y Valeria.

— Mi esposo oficial ya había dejado a mi hija en Bronsville (Texas, Estados Unidos) y se arrojó de nuevo al río con la intención de venir por mí. Pero Valeria pensó que se trataba de un juego y se lanzó al agua también detrás de él. Mientras la corriente arrastraba a mi hijita con su manita le decía adiós a su papi.

La fotografía de Julia Le Duc le dio la vuelta al mundo al capturar los cuerpos sin vida de Óscar y Valeria boca abajo en las aguas del río Bravo. la instantánea muestra cómo Óscar trató de proteger a su hija con la camiseta que vestía. Y nos recuerda la dura realidad del ser humano frágil, indefenso, débil en su afán de ser  héroe. Óscar quería proporcionar un mejor destino a su familia y el río Bravo se lo impidió. Ahora Tania retirará los cuerpos sin vida de su esposo e hija y hará los tramites necesarios para llevarlos a El Salvador. De donde nunca debieron haber salido.

 

Los cuerpos sin vida de Óscar Martínez y su hija Valeria de apenas 23 meses de edad encontrados en la orilla del río Bravo.

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